Té de menta: el secreto para una digestión feliz

Descubre cómo el té de menta cambió mi vida: alivia dolores, mejora la digestión y más. ¡Probá esta planta mágica! 🌿 #TéDeMenta
Hojas frescas de menta en una taza con agua caliente, listas para preparar un té digestivo y relajante. 🌿


No sé ni por dónde empezar esta historia... Hace como 8 meses mi vieja me trajo unas plantas del vivero y entre ellas había una de menta. Yo la verdad que de plantas no entiendo nada, y encima estaba pasando por una mala racha con el estómago - trabajaba 12 horas por día, comía cualquier porquería y vivía a base de café y cigarrillos.


La cosa es que un día, después de comerme una pizza entera yo solo (sí, entera, no me juzguen) tenía unos retortijones bárbaros. Mi hermana que vive conmigo me dice "hacete un té con esas hojas de menta que tenés ahí muriendo en el balcón".


Yo pensé "bueno, total ya me siento como el orto, qué puede pasar".


Resulta que esa decisión medio boluda terminó siendo una de las mejores cosas que me pasaron este año.


Todo empezó con una pizza y mucho dolor de panza

Era un domingo de esos que no tenés ganas de hacer nada. Pedí pizza, me la comí viendo Netflix y a la media hora tenía la panza como un globo. Esa sensación horrible de que no podés ni moverte porque todo te duele.


Mi hermana, que siempre fue de esas personas que toman tecitos para todo (y yo siempre me burlaba), me dice "andá a buscar unas hojas de esa planta de menta y hacete una infusión".


"¿Una infusión?" le digo. "Necesito un Buscapina, no agua caliente con pasto".

 

Pero ella insistió tanto que al final fui, corté unas hojas (que ni sabía si eran las correctas), las puse en una taza con agua caliente y me lo tomé haciendo cara de asco.


Lo que pasó después... bueno, digamos que me quedé medio shockeado.


A los 15 minutos empecé a sentir como que la panza se me descomprimía. Los gases que tenía acumulados empezaron a moverse (y salir, seamos sinceros). Y esa sensación de pesadez horrible que tenía se fue diluyendo de a poco.


En una hora estaba completamente normal. Como si no hubiera comido nada pesado.


Ahí fue cuando pensé "momento... ¿qué carajo acaba de pasar?"

 

Empecé a investigar y se me voló el bocho

Obvio que lo primero que hice fue meterme en Google a buscar si realmente la menta servía para algo o si había sido casualidad.


Y resulta que esta plantita del demonio tiene más beneficios que un político en campaña tiene promesas.


La menta - que aparentemente tiene un nombre científico re complicado que es Mentha algo - tiene unos compuestos que suenan a química avanzada: polifenoles, aceites esenciales, mentol. Toda una farmacia natural metida en unas hojitas verdes.


Acá me enteré de algo que no tenía idea 

Resulta que hay dos tipos principales de menta y yo, como buen ignorante, pensaba que toda la menta era igual:


Hierbabuena: Es la más suave, perfecta para principiantes como yo que no sabía ni cómo hacer un té decente.


Menta piperita: Esta es la versión hardcore, con más mentol y más potente en todo sentido.


Mi planta era hierbabuena, por suerte. Porque después probé la piperita y es como comparar un whisky suave con uno que te quema la garganta.


Las cosas raras que me empezaron a pasar 

Después de esa primera experiencia, empecé a tomar té de menta más seguido. No todos los días al principio, pero sí cuando me sentía mal del estómago o después de comidas pesadas.


Y empecé a notar cosas... raras. Buenas, pero raras.


Mi estómago dejó de ser mi enemigo 

Esto fue lo más obvio. Antes, cada vez que comía algo un poco graso o condimentado, era como si mi estómago me declarara la guerra. Acidez, gases, hinchazón... toda la artillería pesada.


Con el té de menta, era como tener un negociador de paz interno. Los músculos del estómago se relajaban y todo funcionaba más tranquilo.


Después me enteré que tiene que ver con algo llamado "relajante del músculo liso gastrointestinal". No entiendo bien qué significa, pero funciona.


Mi primo que sufre del intestino 

Mi primo Martín tiene síndrome de intestino irritable desde pendejo. El tipo vive corriendo al baño y siempre anda con dolor de panza. Le conté mi experiencia y ahora él también toma té de menta religiosamente.


Me dice que no se curó, pero que los síntomas mejoraron banda. Menos diarrea, menos dolor, puede comer más variado.


Los dolores de cabeza se hicieron más llevaderos 

Yo siempre fui de sufrir dolores de cabeza, especialmente cuando estoy estresado (que es tipo... siempre). Antes me cascaba aspirinas como si fueran caramelos.


Un día tenía un dolor de cabeza brutal y no tenía nada en casa. Me acordé que había leído algo sobre que la menta tenía propiedades analgésicas y pensé "bueno, qué puedo perder".


Me hice dos tazas bien cargadas y... no te voy a mentir, no se me fue completamente, pero sí se hizo más tolerable. Pude seguir con mi día sin estar tocándome la cabeza cada cinco minutos.


Ahora es mi primer recurso antes de ir a los medicamentos.


El invierno pasado no me cagó tanto a palos

Siempre fui medio enfermizo en invierno. Este año me agarró una gripe que me dejó en cama una semana, pero la diferencia fue que mi vieja me tenía a té de menta cada dos horas.


La congestión nasal se me aliviaba, la garganta no me dolía tanto y pude dormir mejor. No sé si fue casualidad, pero me recuperé más rápido que otras veces.


Después leí que la menta tiene propiedades antiinflamatorias y antivirales. Capaz por eso funcionó.


Mi novia ya no sufre tanto "esos días" 

Mi novia Lucía siempre tuvo cólicos menstruales jodidos. Tipo que se queda en cama con bolsa de agua caliente y tomando ibuprofeno cada cuatro horas.


Cuando le conté lo del té de menta, al principio se cagó de risa. "¿En serio me estás recomendando un tecito para el dolor?", me dijo.


Pero el mes pasado lo probó y quedó sorprendida. No le eliminó el dolor completamente, pero sí lo hizo más manejable. Ahora lo combina con los analgésicos y dice que funciona mejor.


Algo sobre el cáncer que me llamó la atención

Esto suena medio conspiranoico, pero cuando estaba leyendo estudios sobre la menta me topé con investigaciones que hablan de propiedades anticancerígenas.


Aparentemente, los extractos de menta mostraron efectos contra células cancerígenas de colon, mama, pulmón y leucemia en laboratorio.


Ojo, no estoy diciendo que la menta cure el cáncer ni nada de eso. Pero como potencial preventivo, está bueno saberlo.


Las infecciones me joden menos 

Antes era súper propenso a las aftas en la boca y a infecciones de garganta. Desde que tomo té de menta regularmente, no me acuerdo la última vez que tuve algo así.


Resulta que la menta tiene propiedades antibacterianas y antifúngicas. Funciona contra bacterias, hongos y hasta algunos parásitos.


Mi dentista me preguntó qué estaba haciendo diferente porque tenía las encías mucho mejor.


Duermo como un bebé 

Esto no me lo esperaba para nada. Siempre fui de los que se acuestan y la cabeza empieza a funcionar a mil por hora. Trabajo, problemas, pelotudeces varias...


Empecé a tomar una taza de té de menta una hora antes de acostarme y la diferencia es notable. No es que me quedo dormido al toque, pero sí me relajo más y mi mente no anda tan acelerada.


El mentol aparentemente actúa sobre el sistema nervioso de alguna manera que ayuda a calmar la ansiedad.


Cómo hacer té de menta sin cagarla 

Después de varios intentos fallidos (incluyendo uno donde herví la menta como un boludo y quedó amarga como veneno), encontré la forma que mejor me funciona.


Lo que necesitás:


Hojas de menta (frescas es lo ideal, pero secas también sirven)

Agua


Una taza


Paciencia


Mi método que nunca falla:


Pongo agua a hervir en una pava


Mientras hierve, corto o machaco un poco las hojas de menta


Cuando el agua hierve, la saco del fuego


Meto las hojas en la taza y echo el agua caliente arriba


Tapo la taza con un platito (importante esto)


Dejo que repose entre 8 y 10 minutos


Cuelo y listo


Error que cometí mil veces: No hiervas las hojas junto con el agua. Se vuelve amargo y perdés las propiedades buenas.


La cantidad de hojas depende de qué tan fuerte te guste. Yo uso una cucharada sopera de hojas frescas por taza.


Mezclas que probé y me funcionaron 

Con el tiempo fui experimentando y encontré algunas combinaciones que están muy buenas.


Para cuando estoy enfermo 

Menta + naranjo amargo:


Un puñado de hojas de menta


Unas hojitas de naranjo amargo (conseguís en dietéticas)


Esta mezcla me hace transpirar como loco, pero me baja la fiebre naturalmente. La tomo antes de dormir cuando me siento mal.


Para el estómago hecho mierda 

Menta + manzanilla + regaliz:


Menta

Manzanilla (unas flores)


Un pedacito de regaliz


Esta es mi artillería pesada para cuando comí como un animal o tengo gastritis. La manzanilla le da un toque más suave y el regaliz medio que endulza.


Para gases y cólicos fuertes 

Menta piperita pura:


Si conseguís menta piperita, usala sola cuando tengas problemas serios de gases. Es más fuerte que la hierbabuena y más efectiva para estos casos.


Para dormir mejor 

Menta + tilo + valeriana:


Esta mezcla me salva las noches de insomnio. Es cara porque hay que comprar las otras hierbas, pero vale la pena.


La tomo una hora antes de acostarme y duermo como un bebé.


Para la diarrea 

Menta + tormentila:


Solo para emergencias porque es fuerte. Cuando tenés diarrea jodida, esta combinación te para el trote.


Conseguir tormentila es medio jodido, pero en dietéticas especializadas la tienen.


Las cosas no tan copadas que descubrí 

No todo es color de rosa con el té de menta. Hay algunas situaciones donde mejor no tomarlo o tener cuidado.


Cuándo no tomarlo 

Si tenés problemas de vesícula, cálculos biliares o reflujo gastroesofágico severo, mejor consultá con un médico antes de empezar a tomar esto seguido.


También si estás embarazada, amamantando o se lo querés dar a un bebé menor de 2 años, hablá con el pediatra primero.


Efectos raros que me pasaron 

Al principio, cuando tomaba mucho té de menta muy cargado, a veces me daba como una sensación de frío en el estómago por el mentol. No es peligroso, pero es raro.


También si tomás mucho antes de dormir, a veces podés tener ganas de mear a la madrugada.


Y obviamente, si sos alérgico a la menta... bueno, no hace falta que te lo diga.


Mi balance después de casi un año 

¿Vale la pena? Para mí, absolutamente sí.


No es una panacea ni nada mágico, pero sí es una herramienta natural que realmente funciona para varias cosas. Y encima es barata.


Una planta de menta te cuesta lo mismo que una caja de té en bolsitas del supermercado, pero te dura meses si la cuidás bien.


Lo que más me gusta 


Es natural y no tiene efectos secundarios jodidos


Funciona para varias cosas diferentes


Es barato


Tiene buen sabor (esto no es menor)


Podés cultivarlo en casa fácil


Lo que no me gusta tanto 


Tenés que ser constante para ver resultados


No siempre conseguís hojas frescas de buena calidad


Algunos días el sabor me resulta demasiado fuerte


La preparación lleva su tiempo


Mi rutina actual 

Ahora tomo entre 2 y 3 tazas por día. Una después del almuerzo (me ayuda con la digestión), otra cuando me siento estresado, y una antes de dormir.


Los fines de semana a veces me hago mezclas más elaboradas, pero entre semana voy con menta simple.


Mi momento favorito: después de cenas pesadas y antes de acostarme. Son los momentos donde más lo disfruto y donde más beneficios noto.


¿Te copa probarlo? 

Mira, después de todo lo que te conté, creo que vale la pena darle una oportunidad al té de menta. No esperes que te cambie la vida de un día para el otro, pero sí dale tiempo.


Mi consejo: empezá de a poco. Una taza después del almuerzo durante una semana. Fijate cómo te sienta. Si todo está bien, podés ir aumentando.


Lo mejor es que si no te funciona, no perdiste mucho. Una planta de menta sale dos mangos y tenés para experimentar un mes.


Dato importante: Todo lo que te conté es mi experiencia personal y cosas que leí en estudios. No soy médico ni nada parecido. Si tenés problemas de salud serios, consultá con un profesional antes de incorporar cualquier infusión a tu rutina.


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La menta no va a reemplazar medicamentos ni tratamientos, pero como complemento natural, a mí me funcionó bárbaro.


¿Ya probaste hacer té de menta en casa? ¿Te animás después de leer esto? Me re coparia que me cuentes tu experiencia si lo probás.


Y si tenés algún truco o receta que hayas probado, compartila. Siempre estoy buscando formas nuevas de aprovechar esta plantita genial.


Atención: No uses ni ninguna planta medicinal sin consultar con su doctor, especialmente si estás tomando medicamentos o tienes alguna condición médica.


Referencia: Healthline


Redacion: Comunicador en Red


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